Yo comprendo tu miedo a desbordarte. Yo sé que sabés. Que sabés qué pasó antes. Pero no es cuestión tampoco de ser una olla de presión.
Antes, cada tanto compartías tus pensamientos (a veces oscuros) en una red, bien pública. No sé bien qué esperabas exactamente al hacer eso. Al exponer ante "tanta" gente lo que sentías. Pero te saliste por completo de ahí porque no encontraste lo que buscabas, aunque no supieras qué era. Primero te preocupaba el qué dirán, después de dar ese paso "grande" (que mucha gente ni siquiera notó, ¿y qué?). Pero después ya no te importó más y te empezaste a regocijar en haberte vuelto un fantasma, aunque al principio el eco era fuerte.
-----------------------------------------------------------------------------------
Hoy día me pasa que lucho contra el sentimiento de vacío que me dejó una ruptura. El dolor que hace un tiempo dije acá, que realmente no quería sentir. Que me daba miedo.
Bueno, pasó. Parece que no hubo forma de evitarlo. Aunque a diario por momentos mi mente intenta formular una manera de lograrlo. No me refiero a todo en sí, me refiero a la ruptura. Claro que la relación pudo evitarse. Pero una vez en ella, era diario sentir que todo pendía de un hilo.
Cuando más cómoda empezaba a sentirme, y el miedo y las dudas parecían irse, se tomó la decisión unilateral. Inesperada. Como un tsunami. Sí, ya sé qué dije antes. Pero me refiero a que en ese momento yo no lo esperaba en absoluto.
Y digo, como ya he dicho antes, ahora... ¿qué queda por hacer? Cuando ilusiones sembradas se borran y solamente quedan en un abismo, ¿qué se hace?
En casa pasan tantas cosas que no siento que haya lugar para que mis sentimientos y yo ocupemos.
Por un ratito quiero escribir sin preocuparme en absoluto por que quede prolijo. Estoy triste y sí sé que sonrío mucho en el día a día, que miro afuera y me pongo contenta (sobre todo si no está nublado, cuando está así me cuesta mucho aunque a veces puedo), pero creo que en realidad estoy muy cansada mentalmente. Quiero mucho a mi mamá pero me está saturando un montón escuchar sus problemas a diario. Anoche me junté con una amiga y me preguntó por alguna novedad mía especificando que no tenga vínculo con la universidad y le dije que estos días sobre todo, que había estado encerrada estudiando, todo lo que podía contar era sobre los problemas de mi mamá con mi papá. Y la verdad eso es un tanto triste. Como si yo fuera un NPC. Estoy triste y extraño lo lindo de la relación que terminó hace semanas. Extraño lo que yo creía que pasaría. Y me destruye pensar que quizá fui dejada por mi físico. Desearía no tener que hacer tanto esfuerzo para tener un cuerpo hegemónico. Y sí, estoy al tanto de que este es el mismo tema de hace muchos años. Es agotador. Saber que hay personas que no tienen que hacer tanto para verse mejor. Y que no les toca pasar por lo que a mí. Y no es ese mi problema. Mi problema es lo que a mí me toca vivir. Son problemas poco honestos? Puede ser, puede ser. Pero cómo será, que a la hora de sufrir una ruptura, llego a pensar que es por cómo es mi cuerpo, y eso lo hace aún más doloroso, creo yo. Porque es algo que no es fácil de cambiar. Y sí, me hace tener ganas de simplemente volver a nacer en otro ser. El que sea. Quisiera no tener forma humana.