sábado, 27 de diciembre de 2025

El dilema de ser creyente

Pienso en este tema con cierta frecuencia, me puse a pensar más después de haber visto la película "Todopoderoso" con mi hermano, por idea suya. 
Pareciera que se volvería conflictivo si yo, estudiando biología, me volviera una persona creyente. Puedo entender el por qué. Conozco las contradicciones bíblicas. Lo que dice la Biblia y lo que dijo Darwin. ¿Él creía en un Dios? (tema para investigar después)
El asunto es que, muchas veces se siente tentador, o más bien aliviador, pensar en que hay una entidad superior que está protegiéndonos, velando por nuestro bienestar. Que aquello que nos pasó y sentimos terrible, en realidad solamente nos estaba desviando hacia algo mejor. Ese era el "propósito". Me refiero específicamente a situaciones de rechazo. De todo tipo. 

Pero es que ni yo me creo esto que digo. No termina de convencer. Han sido muchos años de jurarme agnóstica... Pero agnóstica no es atea
No estoy sola, pero... A veces me siento sola de una manera inexplicable. Hay quienes dicen que estamos solos, igualmente. Que venimos al mundo y nos vamos de él, sólos. Pero si bien eso es obvio, creo que saber eso no significa que uno deba sentirse así. Es una soledad en el sentido de no sentirme del todo comprendida. 
Empecé este texto el 15 de diciembre. Hoy es 27 del mismo mes. Compartí el texto con dos personas y, la verdad, me arrepiento. De alguna manera indirecta, me llevó a algo que no termino como lo que se diría "bien". Todo lo contrario, en realidad. Y estoy bien. Pero estaba mejor. Ahora en cambio, lidio con pensamientos rumiantes que estaba dejando de tener. Realmente venía sintiéndome mejor. Y no es que, claro, "tan bien no estabas, de ser así tendrías más fuerza para no caer después de lo que te pasó ahora", porque primero que, de piedra, nunca seré. Y eso es bueno. Poder sentir. Y segundo, de hecho estoy enfrentando esto con más fuerza de la que he tenido antes. Estoy procesando, pensamientos van y vienen, pero no me ahogan como hubiera pasado antes. No voy a negar mi crecimiento. Es notable. 

A tener en cuenta: no debo compartir mis textos, especialmente no a personas que apenas conozco. Y si son textos sobre un tema así, menos a gente que está intentando "evangelizar" personas, desde un lugar de superioridad (como parece que suele ser). Y menos cuando son textos que aún estaban en mis borradores. Hay personas con intenciones subyacentes. No voy a culparme por no ser una vidente. Por no tener un sexto sentido imposible de tener. Pero sí debí ser más cuidadosa.
Esta persona sintió pena por mí, diciendo que lamentaba que me sienta tan sola. Claro, como ahora siente que tiene la compañía de Dios, de repente todo pasa a ser color de rosas para sí. Yo dije que me sentía sola en cuanto a sentirme incomprendida. No que me siento realmente sola. Pero estas personas realmente creen que tienen que salvar a otras.
Mi propio texto me dejó en una posición vulnerable pero porque el receptor no leyó entre líneas o simplemente ni siquiera con un mínimo de atención. O con una intención de escuchar y entender, en lugar de ver una puerta para realizar una misión. Yo no voy a poder controlar las interpretaciones ni las intenciones de quien me lea y me responda. Pero sí puedo reservarme. Y ya.

martes, 7 de enero de 2025

Incómoda confusión

Estaba escribiendo un estado para subir a WhatsApp, empezaba diciendo: "si ves que cierro mi instagram, no me escribas diciéndome algo como si yo lo hiciera por diversión, ni me reclames nada, porque yo no lo hag..." y ahí me quedé, no seguí y lo cancelé. Esto venía de que sentía ganas de salir de esa red devuelta y me acordé de esas veces en que me escribieron mensajes al cerrarlo, porque me quieren mandar algo y ya no estoy ahí, o cuando vuelvo a instagram y me dicen que no esté cerrándolo. De verdad parece que muchas personas no se imaginan que me puede estar pasando algo. O tal vez piensan que si me pasa algo, cerrar una cuenta en una red social no va a cambiar nada, que no tendría por qué estar relacionado. 

Yo sí siento que se relaciona. Yo me salgo de ahí y siento alivio. Un alivio que me cuesta explicar. Puedo intentar explicarlo, y de hecho creo que yo sé qué pasa y yo lo entiendo. Pero siento que otros no lo entenderían, no comprenderían la importancia que yo le doy. Me siento enferma. Estos últimos tiempos me siento muy incómoda reconociendo cómo mi interacción con una simple  aplicación me influye tanto en lo emocional. Cómo parece que en vez de manejarla yo, me maneja a mí. Se siente ridículo. Se siente ridículo incluso estar escribiendo sobre esto en mi blog. 

Todo está siendo tan superfluo en este mundo digital que a veces mi mayor deseo es no tener que usar un teléfono. Es poder desinstalar hasta la única aplicación que "no puedo" desinstalar, que es WhatsApp, porque preocuparía a seres queridos, y seguir con mi vida sin esa complicación. 

Yo sé que no es normal que represente una complicación a nivel de necesitar desahogarme en un blog. Que para la mayoría es, en todo caso, una herramienta y no un problema. Sé que probablemente la que esté problematizada sea yo misma. Y que quizá tengo que arreglar cosas internas, y dejarme de fastidiar con este tema que ya perdí el registro del tiempo que hace que me atormenta.